jueves, 13 de mayo de 2010

Las calorías vacías





Se denominan calorías vacías a aquellas que aportan a nuestro organismo una cantidad diversa de calorías, pero ningún tipo de nutrientes o beneficios para nuestra salud.

A veces creemos erróneamente que el cuerpo no contabiliza estas calorías, pero tienen el mismo contenido energético que cualquier otra caloría y carecen de los micronutrientes que acompañan a otros alimentos (como vitaminas, minerales, fitonutrientes, aminoácidos, fibras).
El problema con las calorías vacías es que el organismo contabiliza las mismas como calorías nutritivas.
Si consumimos habitualmente alimentos que aportan calorías vacías en lugar de alimentos más nutritivos, el resultado es una carencia de vitaminas y minerales pudiendo llevar a la malnutrición o desnutrición oculta. Es común que la gente, en lugar de disminuir el consumo de calorías vacías, trata de consumir más para contrarrestar.

No obstante, cuando de buena nutrición se trata comer más no es sinónimo de más saludable. Una estrategia sensata es reemplazar las calorías vacías por aquellas más nutritivas, ya que las calorías que el cuerpo no gasta como energía, son convertidas en el organismo como grasa, con el consecuente aumento de peso.
Algunos ejemplos de alimentos que nos aportan estas “calorías vacías” serían los alimentos fritos, los helados, las golosinas, las bebidas alcohólicas (excepto el vino, la cerveza o la sidra que sí aportan algunas vitaminas), las infusiones estimulantes (como el te y el café), etc.


Hay otros alimentos que, a pesar de la creencia de que son “calorías vacías” son necesarios en nuestra dieta:
• Aceite: Es un componente de la dieta que, sobre todo hace unos años, se consideraba suministrador de calorías vacías, ya que siempre se ha pensado que solo aportaba energía. Sin embargo, además de calorías, las grasas son un vehículo muy importante de todas las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y aportan además una serie de ácidos grasos esenciales para la salud.
• Grasas: La grasa es uno de los componentes que hace apetecible la comida; por tanto, sin ella la comida no sería aceptada.
• Azúcar: También se comete el error con mucha frecuencia de considerarlo como caloría vacía. Sin embargo, debemos hacer algunas consideraciones: normalmente no ingerimos azúcar solo, sino que se emplea para edulcorar otros alimentos que sí aportan nutrientes como los lácteos, los zumos de frutas, etc. De manera que junto con el azúcar, indirectamente, van otros nutrientes esenciales.

Consecuencias de su alto consumo
Gracias a esta falta de nutrientes, el cuerpo tiene que compensar esta falta con otros alimentos que si los contengan, los cuales al ser ingeridos aumentan también nuestra ingesta calórica, excediéndonos en la cantidad de calorías totales que deberíamos consumir normalmente.
A estas situaciones también se le suma que la mala proporción de nutrientes de los alimentos que contienen calorías vacías pueden aumentar las necesidades de vitaminas del complejo B debido a que este tipo de vitaminas se asocian a los procesos metabólicos del cuerpo (los cuales se ven afectados por las altas ingestas de densidad energética).
Es importante destacar que este tipo de calorías suelen contener elevadas cantidades de azucares simples (mono y disacáridos) y lípidos poco saludables como grasas saturadas, siendo esta combinación de compuestos ideal para favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, colesterol y la diabetes mellitus tipo 2.
Por esta razón, lo mejor es llevar una dieta sana y equilibrada que sea lo más variada posible en cuanto a tipos y grupos de alimentos; y dejar determinados alimentos (como los que hemos visto anteriormente que solo nos aportan “calorías vacías”) a un lado en nuestra dieta, en la medida
que nos sea posible.

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